Anna Sínia

Anna Sínia

Cestera y tejedora con fibras vegetales

N ¿Cómo empezó tu relación con las fibras naturales? ¿Fue una búsqueda consciente, un descubrimiento gradual o casi una casualidad?

Fue por casualidad. Un día, cuando volvía de vendimiar, me encontré un cesto con una nota en su interior en la que había escrita una dirección. Fui hasta allí y resultó ser la casa de Isidre Grau, de 89 años, el último sargaire de Vimbodí i Poblet. Me explicó que el árbol que tenía detrás de casa servía para hacer cestos y que quería sus ramas. Sin pensarlo, le dije: “Yo te traigo los mimbres y tú me enseñas a hacer cestos”. Y me dijo que sí. A partir de ese momento estuve yendo a su casa durante tres años, aprendiendo de la vida y de los cestos.

N ¿Qué parte de tu trabajo no se ve en la pieza final, pero es imprescindible para tu proyecto? 

Muchas de mis piezas las elaboro con fibras que yo misma cultivo o recojo en el bosque, y eso les aporta un valor añadido que no puede apreciarse plenamente si no se conoce el proceso productivo que hay detrás.

N Tu trabajo implica tiempo, aprendizaje y repetición. Desde tu experiencia, ¿qué significa para ti la artesanía hoy?

Para mí, este oficio es mucho más que un trabajo: representa una conexión profunda con las raíces, la tierra y el territorio. Implica respetar los ciclos naturales y asumir la responsabilidad de mantener vivo un legado cultural que hoy se encuentra en vías de extinción.

N Mirar alrededor también forma parte del proceso creativo. ¿Hay alguna referencia, persona, práctica o contexto que influya especialmente en tu trabajo?

El territorio que me rodea, donde vivo. Para mí, la cestería es una forma de vida y una manera de relacionarme con mi entorno.

N ¿Qué te aporta trabajar con fibras naturales frente a otros materiales dentro de tu práctica creativa?

Trabajo exclusivamente con fibras vegetales por convicción y compromiso medioambiental. Saber que ofrezco productos elaborados con materiales naturales, biodegradables, sostenibles y ecológicos me hace sentir que aporto mi granito de arena dentro de esta sociedad cada vez más plastificada.

N ¿Hay alguna fibra natural a la que vuelvas siempre? Ese que nunca falta en tu mesa de trabajo y por qué.

El mimbre es una fibra con la que me siento muy identificada y que me gusta trabajar.

N Para alguien que quiere empezar a trabajar con fibras naturales, el primer contacto puede imponer respeto. ¿Qué les dirías para que se atrevan a probar, equivocarse y seguir explorando? 

Precisamente eso: que se atrevan a brobar.

Retour au blog